El objetivo general de una conferencia es compartir con el auditorio información que el conferencista considera valiosa y con la cual el público asistente se sienta motivado y receptivo. En muchos casos, cuando el auditorio asiste a una conferencia con un nivel bajo de conocimiento sobre el tema, su comportamiento será pasivo, ya que no tendrá muchos elementos con los cuales podrá corroborar o rebatir la información recibida. Pero asimismo, hay otro tipo de público que puede tener similar o mayor grado de experiencia que el conferencista, y que busca actualizar su conocimiento o incluso, tener mayores elementos para debatir lo expuesto. Este tipo de público buscará exponer su punto de vista luego de cada conferencia.

Elementos a considerar

Dicho lo anterior, uno de los elementos importantes a la hora de diseñar una conferencia es conocer el tipo de público al que está dirigida la ponencia. Para ello, el conferencista deberá tener una fluida relación con los organizadores a fin de contar con esta información.

Otro de los puntos que deberá conocer el conferencista, es la cantidad de personas que se han inscrito para escuchar su conferencia o el aforo del auditorio, ya que de esta información dependerá cuál será la estrategia utilizada para exponer su tema. Si bien hay conferencistas que se adaptan rápidamente al tamaño del público y saben cómo llegar al público pequeño, así como a un público grande, para algunos expositores puede ser abrumador llegar al auditorio y constatar que tienen un público numéricamente diferente al que creían inicialmente.

Es importante saber cuáles son los recursos con los que cuenta el conferencista para apoyar su ponencia, y cuáles son las formas en que el auditorio podrá acceder a la ponencia, ya que no es lo mismo la preparación que debe tener una conferencia que se transmitirá de forma simultánea tanto en vivo como en línea. En este caso, el conferencista debe considerar a ambos públicos de manera diferente.